En el norte de África están soplando vientos de libertad. Primero Túnez y ahora Egipto. Ojalá otros sigan, aunque esperemos que sea con la menos violencia posible. Las poblaciones, mujeres y hombres quieren decidir sobre su futuro, en base a sus propios intereses y no a los de los que han estado mandado año tras año, década tras década, teniendo las riendas de los países con el principal objetivo de mantenerse en el poder, servir sus propios intereses, los de los suyos y de los amigos de los suyos.
¿Qué modelos van a escoger esos países para el día de mañana? ¿Será el de nuestras supuestas democracias europeas? No negamos que somos algo más libres que hace unas décadas y que podemos decidir algo más sobre nuestras vidas y sobre las decisiones importantes para nuestro país. Hay menos miedo a pensar, a hablar y a pedir. Pero ese algo todavía es muy poco, demasiado poco. Todavía es acertado preguntarse sobre quién decide en realidad.
Sabemos ahora que Aznar es asesor de Endesa (por el módico sueldo de 200.000 euros al año) y que Felipe González lo es para Gas Natural-Fenosa (por sólo 126.500 euros al año). ¿Será esto por los servicios prestados a esas empresas eléctricas, preparando reglamentaciones en las cuales PSOE y PP han acordado subidas, año tras año, de las tarifas eléctricas ?
El mismo Aznar, cuando el 90% de la población española salía a la calle a oponerse a la guerra de Irak, sencillamente ignoró que la constitución española dice en su primer artículo que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”, y envió al país a la guerra por razones personales y/o de amiguismo.
Ana Botella, mujer de Aznar, consejera de medio ambiente de la ciudad de Madrid, expresó esta semana su indiferencia por las reglamentaciones sobre niveles de polución. Aunque Madrid supere los límites establecidos legalmente, quedó claro que a Ana cuando no le interesan las leyes que han establecido nuestros representantes, directamente no las aplica.
Sarkozy en Francia, ni esconde sus relaciones personales con los más pudientes : Bolloré, Bouygues, Dassault, Bernard Arnaut, que entre ellos controlan gran parte de la industria, de la construcción y de las ventas de armas, además de la casi totalidad de los medios de información. ¿En quién pensará al tomar una decisión?
En España, no se publican tan abiertamente este tipo de relaciones aunque hemos podido comprobar que Emilio Botín, presidente del Grupo Santander y buen amigo de Zapatero, siempre está dispuesto a darle el sello de “buena economía” a las últimas iniciativas del gobierno. Los bancos, sus dueños por vía directa o por instrucción de los “mercados internacionales”, son los que dictan la política a los dirigentes, son los que deciden que tenemos que trabajar más años para tener derecho a limosnas que nosotros mismos hemos financiado.
Queda claro que los gobernantes de nuestra democracia, aunque elegidos por todos nosotros, deciden en función de sus intereses propios y de los de unos pocos elegidos afortunados. El poder les corrompe y acaban olvidándose de los votantes con la excepción de un rato cada cuatro años, para repostar de votos y continuar el viaje. Cada cuatro años se nos da a elegir entre el azul clarito y el azul oscurito, entre la inyección letal o la silla eléctrica. Al final saldrá elegido el azul, que hará lo que le dé la gana, lo que le sugieran sus amigos, sin nosotr@s, para ellos, contra nosotr@s.
A nivel local ocurre básicamente lo mismo: deciden unos pocos, y se aprovechan los mismos pocos. Han pasado muchos años pero la situación actual nos recuerda todavía mucho al caciquismo de antes. Las políticas locales se siguen decidiendo en despachos donde pocos tienen acceso, y se orientan en función de intereses que a veces poco tienen que ver con la ciudadanía.
Es tiempo de que todos “pintemos algo”. Es tiempo que haya transparencia: que la información sea real y permanente, que todos sepamos dónde va nuestro dinero, qué decisiones se toman y a quién favorecen. Es tiempo de que haya participación real y directa: que nuestras opiniones cuenten de verdad, que se nos pregunte lo que realmente queremos, y no sólo quién queremos que piense por nosotros. Es tiempo de que se respete la diversidad: que todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, de aquí o de allá, podamos opinar y participar en hacer de lo nuestro algo mejor. Finalmente, es tiempo de que se respete el entorno y de que en nuestras decisiones se tome en cuenta lo prestado por nuestros hij@s y niet@s para que se le pueda devolver en condiciones.
INICIATIVA CIUDADANA DE VILLANUEVA DE LA VERA Y COMARCA Febrero de 2011
http://www.iniciativaciudadanadelavera.org/
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