lunes, 18 de octubre de 2010

La fe ciega en la tecnologia

A nuestra sociedad le gusta la tecnología. Sirve para mucho. Crea objetos inútiles para alimentar la sociedad de consumo, pero también es muchas veces la solución milagrosa a muchos problemas. Por ejemplo, el cambio climático o el fin del petroleo. No pasa nada, ya inventaremos algo.

Tenemos una fe ciega en la tecnología.

Hay un objecto realmente inútil que nos trajeron esos últimos años que es el GPS. No sirve para nada, hay que admitirlo. Si mi hijo me preguntara "¿Para que sirve esto?". Le diría :" ¡Para saber donde estoy!" Creo que me miraría extrañado. Pues si sirve para saber donde estas, es lo único para que realmente sirve. Otros dirán que te dice como ir a algún sitio. Para eso hay mapas y planos, pero ya no queremos aprender a leer cartas, que es demasiado complicado. Que nos hablen, que nos digan donde girar. Escuchamos y obedecemos. Tenemos fe en las indicaciones, y ya no pensamos, solo obedecer. La Fe.


Y la fe conduce al objetivo, o no. La semana pasada se hablo mucho del hombre que murió porque el GPS le indico de pasar por una carretera (EX-323) que ya no existe y se cayo a un pantano.


Pues no es tan noticia, porque hay mas casos, como este de la CV-951.

Cuando unos autores de ciencia ficción hablaban de que nos mandarían los robots y nosotros obedeceríamos, no estaban tan lejos. Al final, no hemos creado esa inteligencia artificial, tan superior a la humana que nos resolvería problemas complejos, pero a base de aumentar la tontería natural (humana) unos sistemas sencillos ya nos ganan en pensar.

La verdad es que empezó antes del GPS. Con la calculadora, hemos dejado de saber contar. Con el móvil hemos dejado de saber escribir ("ktal kdmos sta noxe?"). Al final, dejar de saber donde estamos y como se va de aquí hasta allí, al final quizás no es tan grave. Aunque no conozca historia de gente que ha fallecido por dejar de pensar y tener fe en la calculadora, seguro que los hay.

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