Estuve esos días re-leyendo a Rousseau y su famoso discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, en el cual dice :
"El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil"
(Un discurso que, dicho de paso, escribió en respuesta a un "concurso" organizado por la academia de Dijon, un especie de "Operación Triunfo" del siglo XVI, donde Rousseau ganó con su primer discurso pero quedó fuera del concurso con el segundo por ser demasiado largo).
En este discurso, aparte del enfoque de esta primera frase de la segunda parte sobre la propiedad privada, opina en general sobre la forma en la cual las leyes resultan ser un sencillo truco inventado por los pocos ricos y débiles para protegerse frente a los numerosos pobres y fuertes. Describe como en su opinión al tener leyes perdimos todos una enorme parte de nuestra libertad. (Yo resumo e interpreto evidentemente).
"El primer hombre al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir ‘Esto es mío’ y encontró a gentes lo bastante simples como para hacerles caso, fue el verdadero fundador de la Sociedad Civil"
(Un discurso que, dicho de paso, escribió en respuesta a un "concurso" organizado por la academia de Dijon, un especie de "Operación Triunfo" del siglo XVI, donde Rousseau ganó con su primer discurso pero quedó fuera del concurso con el segundo por ser demasiado largo).
En este discurso, aparte del enfoque de esta primera frase de la segunda parte sobre la propiedad privada, opina en general sobre la forma en la cual las leyes resultan ser un sencillo truco inventado por los pocos ricos y débiles para protegerse frente a los numerosos pobres y fuertes. Describe como en su opinión al tener leyes perdimos todos una enorme parte de nuestra libertad. (Yo resumo e interpreto evidentemente).
Este pensamiento me ha recordado al pensamiento de Ivan Illich sobre monopolio radical que aplicó a temas como el transporte, la educación o la sanidad. (Al final, veo que nunca hable en este blog de esta noción de monopolio radical y lo tendré que hacer. Solo he incluido un extracto de su libro "la sociedad convivial"). Explica que en esas áreas, se ha organizado la sociedad de una forma tal que es imposible hacerlo de otra forma. Por ejemplo, con el transporte, donde la construcción masiva de autopistas y carreteras, donde están prohibidos ciertos tipos de vehículos (como bicicletas o burros), se impone una forma de circulación y al final una forma de vida. Eso se consigue a base de leyes. Como no se puede ir en burro o bicicleta en ciertas carreteras, no se puede ir en burro o en bicicleta a ciertos sitios, y estas obligado a usar el coche.
Urbanismo.
No voy a entrar en las áreas clásicas de Illich, como el transporte, la sanidad o la educación, sino en otras donde también es muy complicado para un individuo actuar como el quiere, aunque no afecte a la libertad de los demás. Un ejemplo, el urbanismo y la ordenación territorial. Se podría suponer (lo pensaba yo hasta hace poco) que la legislación en esta materia tiene como objetivo la protección del bien común o de la convivencia, prohibiendo locuras urbanísticas con inasumible impacto. Pero no es así. De hecho lo comenta Illich en sus libros. Hay países y ciudades donde, antes, la gente se auto-construya sus casas. Eran humildes y seguramente no las más bonitas y confortables, del mundo pero les ofrecía un lugar para vivir y un techo para la lluvia. A base de reglamentación, cuyos autores quizás en muchos casos tenían buenas intenciones, se empezó a requerir arquitectos, ciertos materiales, cierto tipo de construcción. Y en muchos casos la población no se lo puede permitir y al final ya no puede tener casa legalmente. En cierto modo empiezo a ver la Ley del Suelo de Extremadura (LSOTEX) un poco así. Yo me quiero hacer una alberca siguiendo la ley y tengo miles de problemas y complicaciones. Solo les falta pedirme un análisis del agua, o el numero de libélulas que se prevén vivir alrededor. Conozco de gente con problemas similares; una piscina abierta al unos pocos turistas donde el sanitario de turno te pide el pH o la temperatura cada semana, o la imposibilidad de que una bio-construcción de paja se pueda considerar almacén agropecuario pero la ley dice que tiene que estar hecha de ladrillos...
Con esas practicas, dos resultados : por una parte, los que tienen mas recursos (dinero y abogados) no tienen problemas y pueden hacer las burradas que quieran (hasta el PPSOE les arregla la ley si es necesario como en el caso de Valdecañas) y por otra parte, se fomenta que se agua de forma ilegal.
Un primer ejemplo. Nosotros, hicimos un pozo de sondeo recientemente. Todo legal, como tendría que ser siempre. Pedimos, antes de perforar, autorización a Minas, con un proyecto de un ingeniero (coste de solo el tramite incluyendo el proyecto : 500 €). Después de realizar el pozo, hicimos los tramites con la Confederación Hidrográfica del Tajo. El funcionario que nos inspecciono, no se creyó que pedimos autorización previa a Minas y dijo que nunca lo había visto. Cuando le dije que lo exigía la ley me dijo que si se quiere hacer todo legalmente, no se consigue nada.
Otro ejemplo es el del proyecto que se sometió a aprobación del canon urbanístico en el último pleno. En el expediente se ve que inicialmente se aportan planos con fincas equivocadas, después con presupuesto equivocado, y al final por la limitación sobre distancia entre varios edificios, aparecen unas pérgolas. Al servicio de urbanismo no parece que le moleste que se le haya intentado engañar, detecta algunos errores y se corrigen, hasta que cuele. Al gobierno municipal tampoco le preocupa, hay que aprobar, se aprueba. A mi me hace pensar que un proyecto con apoyo económico siempre saldrá y al que tiene menos apoyo económico y que no podrá contratar los arquitectos que se conocen las trampas y los trucos, pues no le saldrá.
Conclusión. Empiezo a pensar que esta ley es realmente injusta y ilegitima.
Un primer ejemplo. Nosotros, hicimos un pozo de sondeo recientemente. Todo legal, como tendría que ser siempre. Pedimos, antes de perforar, autorización a Minas, con un proyecto de un ingeniero (coste de solo el tramite incluyendo el proyecto : 500 €). Después de realizar el pozo, hicimos los tramites con la Confederación Hidrográfica del Tajo. El funcionario que nos inspecciono, no se creyó que pedimos autorización previa a Minas y dijo que nunca lo había visto. Cuando le dije que lo exigía la ley me dijo que si se quiere hacer todo legalmente, no se consigue nada.
Otro ejemplo es el del proyecto que se sometió a aprobación del canon urbanístico en el último pleno. En el expediente se ve que inicialmente se aportan planos con fincas equivocadas, después con presupuesto equivocado, y al final por la limitación sobre distancia entre varios edificios, aparecen unas pérgolas. Al servicio de urbanismo no parece que le moleste que se le haya intentado engañar, detecta algunos errores y se corrigen, hasta que cuele. Al gobierno municipal tampoco le preocupa, hay que aprobar, se aprueba. A mi me hace pensar que un proyecto con apoyo económico siempre saldrá y al que tiene menos apoyo económico y que no podrá contratar los arquitectos que se conocen las trampas y los trucos, pues no le saldrá.
Conclusión. Empiezo a pensar que esta ley es realmente injusta y ilegitima.
¿ Donde queda cierta libertad ?
La pregunta entonces es donde nos queda algo de autonomía. ¿Que puedo hacer sin que me digan como hacer lo? Pues pensándolo quedan unos y deberíamos tener cuidado en que estos queden libres de imposiciones. Yo me puedo calentar en casa con leña y estufa sin que me digan como. Yo puedo tener electricidad a partir de paneles fotovoltaicos sin que me digan como. Yo puedo comer de mi huerta (casi) sin que me digan como. Son tres temas en los cuales todavía no se ha metido mano. Digo todavía porque en el ejemplo de la huerta se empieza a complicar. Con el tema de los transgenicos, un objetivo que se quiere conseguir es de impedirnos reusar las semillas. Es decir que para plantar habría que comprar el derecho. También recientemente se empezó, en Francia, a intentar legalizar (es decir hacer leyes que prohíben) la fabricación casera de ciertos productos que se usan tradicionalmente en las huertas (como los preparados de ortigas). Eso a base de presiones de los lobbies de las empresas fito-sanitarias (fabricantes de pesticidas y abonos químicos).
Al pensar en esos rinconcitos de libertad, veo su practica aún más como una contribución a la guerra en progreso. Ya tener una huerta, una estufa de leña y unos paneles solares son luchar para la autonomía y contra la sobre-industrialización, contra el control capitalista, contra los monopolios radicales.
Como lo proponía Ivan Illich, deberíamos fomentar la difusión de esos saberes y esas técnicas que el llamada herramientas conviviales. (ver también un intento más actualizado).

